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DESCUBRE EL PROYECTO ÁVALON

Editorial

 

 

 

ADÓNDE VAMOS DESDE AQUÍ

2011/10/10

 La silueta de un águila se perfila contra el arco iris

La silueta de un águila se perfila contra el arco iris

 

No deja de rondarme la cabeza una canción de Alan Parsons Project de 1980, del álbum The Turn of a Friendly Card, titulada “Games People Play”, “Los juegos a los que juega la gente” (puedes escucharla aquí).  

La canción de Alan Parsons comienza con los siguientes versos: 

Adónde vamos desde aquí, ahora que todos los niños están creciendo / Y en qué vamos a emplear nuestras vidas, si no hay nadie que nos eche una mano.

La canción de Alan Parsons Project viene a reflejar de algún modo la situación de Avalon Project, una situación a la que más pronto o más tarde, sobre todo en medio de una crisis, se tienen que enfrentar las pequeñas ONGs… y quizás también alguna grande. 

Hace ya siete años que comenzamos nuestro camino. Como en todo nuevo proyecto, las ilusiones y la motivación de los más de 200 voluntarios que teníamos entonces eran elevadas y ardientes. Pero la naturaleza humana siempre exige un peaje en forma de desilusiones, decepciones, sobresfuerzos y volubilidades, y lo que un día se contempló como un sueño se convierte, para muchas personas, en una realidad poco atractiva. 

Así, nuestro número de voluntarios —y de socios contribuyentes— ha decrecido considerablemente en estos siete años de esfuerzos, de siembra y de “lucha” en la construcción de un mundo mejor para todos. No hay nadie a quién culpar. No hay reproches. Las cosas son como son. Todo está en su sitio. 

Por otra parte, nuestras finanzas están en la UCI, debido a los esfuerzos económicos que nos han supuesto las dos ediciones de Paz Ahora – Peace Now en Sevilla… 

Adónde vamos desde aquí, ahora que todos los niños están creciendo / Y en qué vamos a emplear nuestras vidas, sabiendo que nadie da un duro por nosotros, dice después la canción.

¿Adónde vamos desde aquí? ¿Qué hacemos con el Proyecto Avalon… y con la Fundación, que es más un estorbo que otra cosa, por la multitud de papeleos y gestiones administrativas y legales a las que nos obliga, ajenas al trabajo por un mundo mejor?

  

 

Una joven durante el acto de Paz Ahora - Peace Now 2011

Una joven durante el acto de Paz Ahora - Peace Now 2011

 

 

¿Adónde vamos desde aquí? ¿Cerramos la “feria” y nos vamos a casa: "El último que apague la luz"? ¿O seguimos apostando por nuestro trabajo —claro está, no remunerado— y nuestros ideales a pesar de todo?

Pero luego nos asalta otra pregunta: “Realmente, ¿podríamos dejar este trabajo por un nuevo mundo, y continuar con nuestras anónimas existencias, sin quedarnos con la sensación de que hemos dejado de hacer lo que la Vida, el Ser, el Gran Misterio de la existencia, o nuestro propio corazón, nos pedía que hiciéramos?

Muchos de los que aún quedamos en el Proyecto Avalon nos hemos pasado la vida luchando para dejar un mundo más amable a las generaciones venideras. Y, por otra parte, tímidamente, un nuevo contingente de voluntarios, muy jóvenes, está tanteando entre nosotros la posibilidad de consagrar su vida al noble ideal del mundo soñado.

¿Cómo vamos a abandonar ahora nuestro empeño? ¿Cómo rendirse ante las dificultades, “ahora que los niños están creciendo”?

Sí, somos muchos menos voluntarios de los que un día nutrieron al Proyecto Avalon; pero, como una vez escribió Margaret Mead —y quizás no por casualidad se convirtió en el lema de nuestra organización—: “No dudes nunca de que un pequeño grupo de ciudadanos conscientes y comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, siempre ha sido así”.

Sin duda, no disponemos de medios económicos ni de capacidad mediática para hacer una tercera edición del Paz Ahora – Peace Now el año próximo en Sevilla. Pero hemos decidido que lo vamos a hacer de todas formas, con antorchas o sin ellas, simplemente vistiéndonos todos de blanco, o de verde, o con cualquier otro color; quizás sin equipo de sonido; no más que con un megáfono; con la colaboración de las instituciones y los medios de comunicación o sin ellos, simplemente congregándonos todas las personas de buena voluntad que consigan enterarse de nuestra convocatoria: 22 DE SEPTIEMBRE DE 2012. PAZ AHORA - PEACE NOW 2012. ¡HAGAMOS UNA SEÑAL AL MUNDO! 

Pero, como buenos “idealistas prácticos” —frase acuñada por Gandhi para definirse a sí mismo y para definirnos a los que luchamos por ese otro mundo posible—, no carecemos de osadía; de modo que vamos a extender el símbolo humano de la paz, con antorchas o sin ellas, a otras ciudades y otros países para celebrar el Día Internacional de la Paz, para decirle al mundo que cada vez somos más los seres humanos que consideramos la guerra y la violencia una aberración primitiva de nuestra especie; para gritar al viento y al inconsciente colectivo de la humanidad que ya basta de injusticias sociales, de racismos, de hambrunas, de pobreza y desigualdades, de intolerancias religiosas, de destrucción de la vida y la naturaleza, de egoísmos y egocentrismos, de ansiedad y miedo, miedo, miedo…

( En última instancia, el miedo es el causante de todos los males que nos asolan… el ego, el yo miedoso que nos enfrenta, que nos hace avariciosos, arrogantes, suspicaces y violentos, que no nos deja ser libres, que no nos deja experimentar la vida en su plenitud, que nos oculta el regalo de la existencia y nos deja como huérfanos en un mundo aparentemente ingrato.)

Sí, somos pocos y sin medios. ¿Adónde vamos desde aquí?

No sabemos exactamente adónde. Sólo sabemos que nuestra organización evolucionará en función de nuestras fuerzas, de nuestro número, de nuestras posibilidades. Y también sabemos que ahora ya no hay marcha atrás, que algunos, aunque seamos muy pocos, seguiremos trabajando en la construcción de un nuevo mundo hasta el fin de nuestros días, con la esperanza de poder pasar el testigo a la siguiente generación, “a todos los niños que están creciendo”.

No podemos hacer otra cosa. Ya no.

“No me voy a pasar el resto de mi vida apagándome en silencio”, se escucha en la letra de la canción de Alan Parsons.

No, los Amos del Mundo no conquistarán nuestro silencio... ni nuestros sueños más preciados.

Grian A. Cutanda, director del Proyecto Avalon 

 

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