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DESCUBRE EL PROYECTO ÁVALON

Editorial

 

 

 

LOS ACTIVISTAS DE ÁVALON

2014/12/02 

 

Paco Gracia, en el centro de la foto, durante las últimas Marchas de la Dignidad en Madrid, el 29 de noviembre de 2014 

 Paco Gracia, en el centro de la foto, durante las últimas Marchas de la Dignidad en Madrid, el 29 de noviembre de 2014

 

La crisis financiera terminó golpeando duramente a las personas que componíamos el Proyecto Avalon. Poco a poco, nuestras actividades se iban reduciendo; nuestros grupos de voluntarios dejaban progresivamente de organizar actividades en sus ciudades o pueblos... Écija... Lucena... Granada... Sevilla... Requena... Y llegó un momento en que todo el Proyecto pareció llegar a un punto muerto. No tienes más que mirar la sección de Noticias, para ver cómo, entre septiembre de 2012 y enero de 2014, hay un estridente vacío de actividades, incomprensible a la vista de la multitud de acciones emprendidas desde el año 2003, en que el Proyecto se puso en marcha.

 

La crisis había alcanzado incluso a los miembros del staff de la organización, a aquellos y aquellas que “tiraban del carro”. Casi la mitad de ellos y ellas estaban en paro, intentando resolver su vida de algún modo. Algunos, incluso, con la amenaza de quedarse sin su vivienda. El Proyecto Avalon detuvo sus engranajes, y hasta alguno tuvo la impresión de que allí había terminado el Sueño.

 

Pero no era así.

 

Avalon tenía ya vida propia. Ya no dependía de las personas que tiraban del carro, sino que había tomado asiento en el espíritu de muchos de los voluntarios y voluntarias que habíamos pasado por sus programas educativos. Los hubo quienes continuaron por su cuenta, yendo a hacer operaciones quirúrgicas a África o América Central, impartiendo charlas y talleres en valores, organizando movilizaciones y acciones directas no-violentas de todo tipo, poniendo en marcha su iniciativa para crear nuevos recursos educativos, o simplemente participando en las movilizaciones de la sociedad civil o continuando con sus clases en la universidad, aunque ahora desde la experiencia de Avalon. También los hubo que se empeñaron en mantener viva la llama de la organización de algún modo, cuidando que la estructura administrativa no se desmoronara finalmente, manteniendo viva la website y las redes sociales, o simplemente manteniendo las reuniones del patronato de la Fundación. 

 

Paco Gracia, haciendo sonar las bocinas durante una acción reciente en la Empersa Municipal de la Vivienda de Sevilla

Paco Gracia, haciendo sonar las bocinas durante una acción reciente en la Empersa Municipal de la Vivienda de Sevilla

 

Avalon seguía vivo en nuestros corazones, y muchos nos resistíamos a creer que aquello fuera a terminar ahí. 

 

Han pasado ya dos años desde que el Proyecto pareció llegar a un punto muerto y, sin embargo, ahora estamos incluyendo en las noticias del Proyecto Avalon las acciones que, a título individual, sus activistas siguen emprendiendo en la construcción de un mundo mejor, sea en Andalucía, en la Comunidad Valenciana o en la lejana Escocia. 

 

Son los activistas de Avalon los que portan ahora, dentro de sí, el espíritu que un día dio vida al Proyecto. Como un virus, ese espíritu se transfirió a todos los integrantes de la organización, y ahora no pueden dejar de seguir luchando de un modo u otro, en mayor o menor medida, por dejar un mundo más justo, solidario, pacífico y sostenible para las generaciones futuras. 

 

Uno de esos casos, un caso ejemplar, es el de nuestro compañero Paco Gracia, coordinador de voluntariado dentro de la organización, y coordinador del grupo de Sevilla. Paco, tras quebrar la empresa de distribución de libros que dirigía y pasar a engrosar las listas del paro, tuvo que poner todas sus energías en conservar su vivienda, amenazado de desahucio por el banco. No podía seguir poniendo sus energías en el Proyecto, y las puso todas en su problema y, por extensión, en el problema de tantas miles de personas acosadas por la codicia de los bancos. 

 

Paco se introdujo en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Sevilla hace casi tres años, y llevó consigo todo lo aprendido en Avalon. Con el tiempo, terminaría convirtiéndose en uno de los pilares del colectivo en la ciudad, y puede decir con orgullo que su trabajo como activista en la PAH ha sido de una eficacia inusitada. Ha batallado decididamente por la justicia social, por los derechos civiles, por hacer un mundo mejor para todos... y está teniendo éxito en su combate. 

 

Hace poco nos escribió un correo, un correo donde pudimos constatar el profundo bienestar que siente al saber que está haciendo algo que llevará en su corazón como un tesoro cuando termine su tiempo en la Tierra. Paco nos decía:

 

 

“Los años vividos en  Proyecto Avalon tienen mucho que ver, sin duda alguna, con la persona que soy. El programa de Educadores para la Paz del Proyecto Avalon lo desarrollo a nivel práctico, día a día, en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. 

 

"Pretendemos que la PAH sea un espacio donde la persona recobre la confianza en si misma y en sus semejantes. Hemos de tener en cuenta que la amenaza de desahucio y todo lo que conlleva —acoso, malos tratos, constantes hostigamientos por parte de la entidad bancaria— humilla y destroza como no se puede imaginar. Cuando llegan los nuevos afectados, (nosotros le llamamos “acogida”) es el momento de poner en practica "la ética del cuidado" que impregna La Carta de la Tierra. Familias destrozadas, muchos abandonos de hogar por parte de hombres que no aguantan la presión. Padres peleados con sus hijos por los avales de las hipotecas. Hermanos con hermanos por pedir dinero para pagar al banco. Desnutrición infantil y colas en Caritas por pagar a fin de mes el recibo. 

 

"La vergüenza y la culpabilidad de no poder pagar al banco. 

 

"Nuestro mensaje: primero Tu Familia, Tu pareja, Vuestros hijos, la reconciliación con el resto de mundo. Cuando, al cabo de una semana, ves que les regresa la sonrisa a la cara y te dicen que han llenado un carro del supermercado, que han llenado el frigorífico, que han comido pescado o carne en lugar de macarrones con tomate, y que no le han pagado al banco, sientes que has devuelto una familia a la Vida. 

 

"Nuestro programa formativo, de empoderamiento de la persona, nuestras acciones no violentas en bancos o instituciones, mejoran con mucho la calidad de vida del afectado, al tiempo que desactivan pensamientos violentos y destructivos, canalizando las energías  hacia el bienestar individual y colectivo. ¡Lo a gusto que se queda uno en la puerta de un banco, tocando bocinas o tambores o, el siguiente paso (los mas veteranos), dentro del banco hablando de tú a tú con el director! Y en unos meses, están preparados para negociar su caso. 

 

"En casi tres años de PAH en Sevilla no hemos tenido ningún desahucio en nuestro colectivo. Si a todo esto le sumas nuestra recogida de mas de millón y medio de firmas, y la presentación en el Congreso de los Diputados de nuestra ILP, nuestras acciones en el Parlamento Europeo, la visualización de los desahucios, y los cambios legales que se están consiguiendo, sin duda estamos contribuyendo a un mundo mejor. Desde el 2007 ha habido más de seiscientos mil desahucios de vivienda habitual, y esto tiene que acabar. 

 

"Cada día siento que estoy en el sitio elegido por aquellos que me hicieron pasar antes por Proyecto Avalon,  y agradezco a la Vida como me está tratando.” 

 

 

Al igual que estas palabras de Paco Gracia, nos han llegado comentarios similares de otros muchos voluntarios del Proyecto que, en mayor o menor medida, hacen lo que está en su mano por cambiar las cosas. 

 

Los activistas de Avalon siguen en pie de guerra no-violenta, luchando por la justicia, por la paz y por la comunidad de vida y el planeta Tierra, y ya no necesitan de nuestra organización para seguir haciendo ese trabajo. Partieron de Camelot y dejaron atrás la Tabla Redonda, para ir a “desfacer entuertos” allá donde sus monturas les guiasen. Al fin y al cabo, ese era el objetivo del nuestro programa educativo “Educadores para la Paz”: crear obreros de la construcción de un nuevo mundo capaces de actuar de forma autónoma y autosuficiente. 

 

Paradójicamente, tuvimos que pasar por algo parecido a una muerte para darnos cuenta de que habíamos cumplido con nuestro objetivo. 

 

Hemos dejado un tesoro al mundo: un ejército de activistas capaces de cambiar las cosas y de transmitir su espíritu a decenas o cientos más de nuevos activistas. 

 

El Sueño, como lo bautizara un día nuestro compañero Antonio, sigue vivo. 

 

Podríamos darnos por satisfechos con esto... pero el nombre de Avalon nos exige que, más pronto o más tarde, nos reunamos en torno a la mesa de nuevo.

 

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